Érase un ángel fieramente humano


Este enero se cumplen diez años desde que falleció el poeta Ángel González, miembro del grupo poético del 50 y figura clave de la literatura de posguerra. En este número, algunos de sus (numerosos) amigos le rinden homenaje y recuerdan su obra.​ La periodista y escritora Mara Torres recuerda aquí su primer encuentro, literario y personal, con el poeta.



Érase un ángel fieramente humano que se presentó en mi casa un domingo de 1997, cuando yo todavía vivía con mis padres, existían las pesetas y se compraban los periódicos. Mi padre subió del quiosco el diario y me dio el suplemento dominical para que lo leyera mientras tanto. El País Semanal dedicaba un reportaje a la poesía española contemporánea y allí, en aquellas páginas de revista, de golpe y sin previo aviso, me topé con “Quise”. “Quise mirar el mundo con tus ojos/ ilusionados, nuevos/ verdes en su fondo/ como la primavera./ Entré en tu cuerpo lleno de esperanza/ para admirar tanto prodigio desde/el claro mirador de tus pupilas./Y fuiste tú la que acabaste viendo/el fracaso del mundo con las mías”. Recorté el poema con los dedos, lo puse en un corcho que tenía en la pared al lado de la cama y me dormí mirando el trozo de papel sujeto con la chincheta. En esos nueve versos estaban todos los temas que me interesaban: el amor, el paso del tiempo, la esperanza, el fracaso, el realismo social y el deseo. Acababa de enamorarme, y ya sería para siempre, del poeta Ángel González.

Mi primer libro suyo fue Poemas, una edición que el autor hizo para Cátedra y compré poco después de aquel domingo, en agosto del 97. Abrí al azar por “Me falta una palabra…” (“La necesito: ¿no veis / que sufro?”) y doblé la esquina de la página para seleccionarlo. Salté a otro: “Me basta así” (“Creo en ti/ Eres./ Me basta”), y también doblé la esquina de la página. Otro: “El conformista” (“Cuando era joven quería vivir en una ciudad grande. /Cuando perdí la juventud quería vivir en una ciudad pequeña./Ahora quiero vivir”) y doblé la esquina. Otro: “Canción para cantar una canción” (“Esa música… /Insiste, hace daño/en el alma”) y doblé. Y así fui haciendo con “Es la felicidad lo que hoy lamento”, “Muerte en el olvido”, “En ti me quedo”, “Eso era amor”, “Nada es lo mismo”, “Porvenir”, “Dos homenajes a Blas de Otero” —a quien robo un título en este artículo—, “Estoy Bartok de todo”… Hoy, al revisar aquel primer poemario, compruebo que tiene todas las páginas marcadas y asumo que nunca he podido elegir un poema de Ángel González porque me gustan todos.

Sin que él lo supiera, a partir de aquel verano vino a vivir conmigo. Se instaló en las estanterías, encima de la cama, en la mesa del salón, en el cuarto de baño. Recorrí junto a él infinitos estados de ánimo: si la madrugaba era oscura, él la iluminaba; si había ruido, lo convertía en música; si tenía pena, me acompañaba hasta dentro de la tristeza. Cuando necesité reírme, me enseñó a hacerlo de mí misma; y cuando algo me desconcertaba, aportó la reflexión y la ironía. Ante la desesperanza, ponía el convencimiento; ante la aspereza del mundo, la amistad; y si tenía sed, me ponía una copa. Recuerdo una de esas en las que me estaba muriendo (ya no recuerdo de qué, intuyo que de amor, era veinteañera) y él dijo serenamente que para vivir un año era necesario morirse muchas veces mucho. En asuntos humanos, el ángel era un fiera.

Un día, Luis García Montero, a quien agradezco tantas cosas que no me caben en ningún texto, me invitó a cenar a su casa. “Estaremos Almudena y yo, y vienen también Ángel y Susi”. “¿Qué Ángel?”, pregunté. “Ángel González, así le conoces”. Casi me da un infarto. Me puse tan nerviosa que no se me ocurrió otra cosa que llevar una botella de champán que compré en el Vips de la calle Fuencarral porque se me olvidó que bebía whisky. Después de aquella cena, vinieron otras y en todas fui testigo de lo que significaba Ángel González para sus amigos: cuando caía la noche, se convertía en la luz de la hoguera.

Al apagarse él, se apagaron todas las luces.

Uno de los poemas más tristes que conozco se titula “Caída”, es el último poema del libro póstumo Nada grave, publicado por Visor cuando Ángel ya no estaba (“Y me vuelvo a caer desde mí mismo/ al vacío, / a la nada./ ¡Que pirueta! / ¿Desciendo o vuelo?/ No lo sé./ Recibo/ el golpe de rigor, y me incorporo./ Me toco para ver si hubo gran daño,/mas no me encuentro./ Mi cuerpo ¿dónde está?/ Me duele sólo el alma./ Nada grave”), y si este cuento tuviera un final inventado yo no sería lectora, sino poeta, para poder haber curado sus heridas tal y como él hizo tantas veces con las mías.

*Mara Torres es escritora y periodista. Su último libro, Los días felices (Planeta, 2017). 

MARA TORRES "La felicidad no está para definirla sino para vivirla"

Entrevista realizada en: http://www.masleer.com

Mara Torres, una de las presentadoras de informativos más distinguidas del panorama nacional, nos presenta su segunda novela y nos habla de cómo va cambiando la vida con el paso de los años.



Cinco años después de ser finalista del Premio Planeta, Mara Torres está de estreno literario. Imaginaria o no, la vida va pasando y Los días felices han llegado para dejar muy buenas sensaciones entre los lectores de una de las presentadoras de informativos más destacada de la última década. Su talento y saber estar delante de las cámaras también se reflejan en su perfil de escritora. Su nueva novela le ha estado acompañando durante los últimos tres años. Del paso del tiempo, parte importante de la historia, y de los cambios de la vida hablamos, por supuesto, siempre por hablar, con la periodista madrileña. 

-¿Tanto cambia la vida cada cinco años? 
La vida es un movimiento constante y empiezo a pensar (después del intercambio de primeras impresiones con los lectores y los periodistas con los que charlo en las entrevistas), que un lustro es un intervalo suficiente como para que los cambios sean notables. Los días felices (Planeta) narra un encuentro entre Miguel y Claudia porque ella le llama inesperadamente y quedan a tomar algo. Durante esa cita, que dura exactamente 24 horas, se cuenta la historia de Miguel desde los 20 años (porque se conocieron justo el día del 20 cumpleaños de Miguel) hasta los 40 (último cumpleaños que ha celebrado el protagonista) en intervalos de cinco años. Y en esas dos décadas que narra la novela se transforman los escenarios físicos y también los emocionales. Es una estructura que me ha dado mucho juego literario. Elegí el día de cumpleaños no solo porque tiene que ver con la trama, sino porque siendo días completamente distintos tienen elementos comunes, por ejemplo, todo el mundo te desea un feliz día (de ahí el doble sentido del título) y suele haber una tarta, que acaba convertida en una metáfora de cómo es tu vida, quién te acompaña y los que ya no están. 
-Y a usted, ¿cuándo le ha cambiado más? 
Por ejemplo, en cuanto a escenario físico: a los 20 años el día de mi cumpleaños me desperté en casa de mis padres, a los 25 en otra casa, a los 30 en compañía, a los 35 sola y a los 40 en otra casa y al lado de otra persona. En el mundo laboral, a los 20 años estaba terminando la carrera de periodismo y trabajando de becaria en la cadenaSer, a los 25 hacía el programa nocturno Hablar por hablar, a los 35 entré en TVE, a los 40 había publicado una novela y empezaba a escribir otra. No coincide exactamente con la vida de Miguel, pero indudablemente, son dos décadas muy cambiantes para cualquier ser humano. También se nota mucho en las fiestas de cumpleaños, cuando cumplí 20 hicimos una fiesta con tropecientos amigos; sin embargo,  mi último cumpleaños, que fue hace un mes, me pilló volviendo de un viaje, comí con mi hermana y mi sobrino Lucas, que siempre lo paso en grande con él, y luego me fui a trabajar a la tele. Pero además este año fue curioso, porque justo al día siguiente, presenté la novela a un grupo de libreros y trajeron una tarta y me cantaron ellos el Cumpleaños feliz
-Su anterior libro, La vida imaginaria, fue publicado, curiosamente, hace cinco años…   
¡Sí! Ha sido casualidad, de hecho entregué la novela antes de verano, aunque ha salido publicada justo en octubre, a los 5 años del finalista del Planeta.
-Los días felices es un viaje existencial con el que se identificarán muchos lectores. ¿Cuánto de Mara Torres tiene la historia? 
Así como La vida imaginaria era una novela escrita en primera persona en la voz de Fortunata Fortuna, con la que me identificaba en muchas cosas porque me la inventé para que me hiciera compañía, en este caso he creado un universo completamente distinto al mío. Sin embargo, es asombroso el nivel de identificación que tienen los lectores con el personaje, incluso yo como lectora. He dedicado 3 años completos a esta novela: el primer año lo dediqué a la estructura y a crear los personajes; el segundo a escribir en borradores los 20 años de la vida de Miguel, (aunque luego solo cuento cinco días de esas dos décadas me ha resultado fundamental el trabajo previo para dar coherencia al relato); y el tercer año a construir un texto ágil, que enganchara al lector por la sencillez y, sin embargo, sintiera que se removía por dentro. Me interesaba una voz narrativa en tercera persona, pero que estuviera tan cerca de la voz del protagonista que las líneas que separaban ambas se cruzaran de vez en cuando y conseguir así la empatía con quien leyera. Y, por los comentarios que me hacen los lectores, creo que el resultado está muy cerca de lo que pretendía.  
-¿Tiene su vida muchos días felices? 
El título, obviamente, tiene un doble sentido. En un momento de la novela, le preguntan al protagonista “¿Qué es ser feliz?” y él responde: “Joder, qué mierda de pregunta, ¿qué es ser feliz?”, que en realidad denota que no lo es. Me resulta difícil definir la felicidad, es una pregunta que se han hecho los filósofos hace dos mil años y tampoco encuentran la respuesta, pero sí es cierto que puedo diagnosticar momentos en mi vida en los que he sido muy feliz. Fui consciente de ellos a posteriori, porque la felicidad no está para definirla sino para vivirla. 
-¿Qué lee en esos momentos de alegría?
Todo lo que cae en mis manos lo empiezo, y me quedo con lo que me va convenciendo. En estos momentos tengo unos cuantos libros al lado de la cama: 4,3,2,1, de Paul Auster que acabo de abrir prácticamente; La caza del carnero salvaje, de Haruki Murakami, que estoy a punto de terminar; y dos de poesía, uno de Antonio Lucas y otro de Benjamín Prado que voy mordiendo de vez en cuando, como suelo hacer con los libros de poemas.  
-¿Y qué lectura recomendaría para los días menos felices?
Poesía. Para meterse de lleno en la tristeza o para reírse de ella. 
-¿Qué sensaciones le están transmitiendo los lectores? 
Estoy abrumada de veras. En cuando salió la novela, los primeros lectores crearon un hashtag donde colgaban la foto del libro recién comprado y hacían fotos a las vespas rojas que había en la calle aparcadas en un guiño a la portada. Luego empezaron a llegar comentarios relacionados con las emociones que les había provocado la lectura siendo muy respetuosos con la trama de la novela para no desvelarla a quien todavía no hubiera leído, algo que les agradezco especialmente. Estoy deseando encontrarme con ellos ahora que comienzo a viajar a varias ciudades para presentarLos días felices, porque nos va a dar qué hablar. Cada día pasan cosas nuevas con la novela que me sorprenden: el otro día fui a un librería de Segovia porque necesitaba comprar para regalar y se había agotado; el otro día, un lector creó un hashtag y abrió un canal de Youtube titulado #losdíasfelicesBSO para que la gente linkee canciones que le recuerden a lo leído; o Alemania, que compró los derechos a las dos semanas de salir publicada la novela. 
-¿Nota que la crítica aumenta más la lupa cuando quien escribe viene de la televisión? 
Quizá, más que por ser periodista, fue por ganar el finalista del Planeta lo que puso la lupa sobre La vida imaginaria, obviamente. Es un premio que te dispara a todos los escaparates de todas las librerías y allana un camino que, de otra manera, hubiera sido, sin duda, mucho más lento. ¿Cómo no van a poner la lupa? La crítica hace su cometido y cada lector es un mundo. Los días felices está teniendo una excelente acogida, las entrevistas con los compañeros de prensa están siendo muy enriquecedoras a muchos niveles y ya he comenzado los encuentros con los lectores.
-Por cierto, hablando del paso del tiempo, ya lleva más de una década en La 2 Noticias
Llevo once años, sí. Entré en el año 2006.
-¿Ha evolucionado demasiado la forma de contar las cosas?
Mucho, porque con la irrupción de las redes sociales las fuentes se han multiplicado y se ha incorporado a quien recibe la información casi como parte del relato. En La2noticias pusimos en marcha el primer Facebook que tuvo un informativo de televisión, abrimos la primera sección que recogía información que daban los ciudadanos desde la calle y hemos probado varios formatos que fueron pioneros. Hace 15 años nadie hablaba de ciencia, de tecnología o de medio ambiente en un informativo, excepto La2noticiasque lo incorporaba a la actualidad del día. Este año hemos inaugurado una sección dedicada al deporte femenino, un informativo que nunca ha hablado de fútbol, abre un espacio para las mujeres que practican deporte, donde ellas llevan mucho tiempo ganando terreno y los medios de comunicación nos hemos quedado muy por detrás.
-La historia de Los días felices sería imposible dentro de 20 años…
Supongo que serían: “Otros días felices”.
-¿Cómo se imagina para entonces?
Dentro de 20 años tendré 63. No me da vértigo la edad, sino lo rápido que pasa el tiempo.
-Como comenta Claudia en la historia, ¿la vida es solo vida?
Diría que es una de las frases que definen la novela porque la vida es vida, ni más ni menos. Hay otra frase de Leopoldo, otro de los personajes de la novela que dice: “La vida es sencilla pero la hacemos compleja”, que también me gusta mucho. Dicen algunos lectores que la novela no es lo que parece, que el título y la imagen de portada no anticipan lo que se encuentran después porque se han sentido muy removidos en la lectura. También me dicen que se ríen mucho, así que les pasa como me ha pasado a mí, que escribiendo a ratos he llorado sin parar y a ratos me he partido de risa.
-¿Y el amor? ¿Qué papel juega en todo esto?
Durante toda la novela vuela la idea del amor platónico, entendido no como amor imposible o inalcanzable, sino como ese amor interrumpido, que no se hace real porque no fue el momento o por cualquier otro motivo. Y esos amores acaban convertidos en una isla donde refugiarse con el paso del tiempo, porque no sufren el desgaste de la cotidianidad, se quedan en el mismo modo el que fueron interrumpidos y mantienen la esperanza de que, quizá algún día, puedan volver y hacerse realidad.
-¿Cuándo escribe? ¿Cómo logra encontrar tiempo para ello?
Trabajo en la televisión de 16.00 hasta la una o 1.30 de la mañana. Me despierto a las 8 para escuchar la noticias en la radio, me levanto y me pongo a escribir a eso de las 10.00 y hasta las 14.30, los fines de semana no escribo, salvo en los periodos finales de escritura que es casi un proceso enfermizo y suele corresponder al último año. Por lo demás, grabo conversaciones en el coche como si fuera los personajes, apunto ideas de la trama en el móvil y tengo buenas conversaciones con amigos, de dónde sale siempre buen material.

  1. Un libro de la infancia

10 años con Mafalda, de Quino, me lo regalaron cuando tenía 9 años. También leía los de Enyd Blyton y esas sagas sobre Los Cinco, el internado de Santaclara o Los Hollyster. Paulina, de Ana María Matute. El camino, de Miguel Delibes.  

2.- ¿Su libro favorito¿Y un autor?
Palabra sobre Palabra ¿Y un autor? Ángel González

3.- Un libro por escribir

Esa pregunta tiene infinitas respuestas.

Mara Torres: "Escribo diarios de todo desde los nueve años"




"Tras ser finalista del Planeta con ‘La vida imaginaria’, tuve un año de promoción muy intenso. Y curiosamente terminó en Zaragoza en un club de lectura de Ámbito Cultural. Fue muy bonito porque la última pregunta que me hizo una lectora fue una chica de gafas de pasta, que dudaba. Dijo: “Me he sentido tan emocionada con tu libro que necesité desprenderme de él en un banco del parque. Y me quedé esperando a que la gente se lo llevara. La gente lo abría, lo veía subrayado y lo volvía a dejar en su sitio. Lo dejé una noche entera y al día siguiente ya no estaba", dice Mara Torres (Madrid, 1974), que presentó en Zaragoza su segunda novela: ‘Los días felices’ (Planeta).

¿Cómo continúa la historia?

La joven preguntó: "¿Por qué ha llamado al personaje, Beto, que es como se llamaba mi novio, y que ya no lo es?". Y yo le dije: "Porque estaba hablando de ti". Se estremeció y sonrió. Tuve muchas emociones con esa novela. Dije en Planeta que no tenía más libros en el cajón, que lo único que llevo son diarios. 

¿Escribe diarios? 

Sí. Desde los nueve años. Cuando hice la primera comunión, me regalaron uno pequeño y lo guardé en un cajón. Luego me regalaron un perro, que era lo que yo más deseaba en el mundo, y ese día no solo lo conté a los cuatro vientos, sino que necesité escribirlo: "Hoy me han regalado a mi perro Thor, un pastor alemán". 

¿Cuántos cuadernos tiene y qué ha ido contando, qué cuenta? 

Tengo muchos y lo cuento todo. Me hace gracia leerlos, repasarlos. En el diario se habla, sobre todo, de lo que imagino. He sido muy enamoradiza de amores platónicos. En el instituto estuve locamente enamorada de un chico con el que nunca hablé… Y le era fiel. Solo me gustaba él. Anoté en el diario: "Hoy me ha dicho hola. Soy feliz". Luego estuve enamorada de otro chico con moto y reconocía el run run run de su Puch Cóndor a dos kilómetros.

Entonces, ‘Los días felices’ no tiene nada que ver con usted... 

Quería hablar de un personaje que no tuviera que ver conmigo. He trabajado mucha la voz narrativa porque quería que la tercera persona que uso estuviera muy cerca de la voz de Miguel Martín, el protagonista, ese hombre que se enamora de Claudia y que se reencontrará con ella cada cinco años. Las reflexiones de Miguel se meten en el texto sin que haya signos de puntuación por medio. Y eso permite empatizar mucho con Miguel Martín: creo que sientes su felicidad y su tristeza. 

Resulta raro, y doloroso en el fondo, que los protagonistas estén tan cerca y tan lejos… 

Miguel no es un personaje valiente ni tampoco es cobarde, no es héroe ni antihéroe. Es normal. Normal. Es muy fácil decir: si yo veo entrar la infelicidad por la puerta me voy por la ventana, pero no lo hacemos. Miguel se queda esperando a ver qué pasa. 

Miguel está enamorado de Claudia y casi firma un pacto contra la pasión que le propone ella. ¿No se condenan a la desdicha? 

No creo que sea la desdicha, sino más bien al deseo aplazado. Es una novela del dolor, sí, pero para explicar la relación hay una parte en la que Miguel dice que ser amigo de Claudia le protege, le produce «una delicada inmunidad». No será él quien la bese pero, en caso de que todo se torciese, tampoco la haría sufrir. El libro es un homenaje a la amistad: a la de Claudia y Miguel. 

¿Claudia es su gran amiga o su gran amor? 

No nos engañemos: es su gran amor. Y al quedarse colgada en la línea del tiempo, porque no se hace realidad la pasión, acaba siendo la isla de refugio de Miguel. La novela habla de la belleza de las cosas que están por suceder porque los amores platónicos pertenecen al mundo de las ideas, y al no hacerse reales, no se gastan, no sufren el óxido del tiempo.

Mara Torres presenta "Los días felices" en Late Motiv y otras entrevistas en radio/TV


1.- Mara Torres ha estado en Late Motiv charlando con Andreu Buenafuente de su nueva novela "Los días felices" y mucho más. A continuación tienes el vídeo.


2.- Entrevista a Mara Torres en NCI (Vídeo):


La escritura le sirve para evadirse de lo cotidiano. La periodista Mara Torres acaba de publicar Los días felices, una novela en la que un día puede contar una vida. A continuación tienes el vídeo.

http://www.ibe.tv/es/canal/nci/4833/'Los-días-felices'.htm


3.- Entrevista a Mara Torres en Forbes Daily (Audio)



La finalista del Premio Planeta nos presenta su nueva novela "Los días felices" (dale al play para escuchar la entrevista).

http://spainmediaradio.es/radio/forbes-daily-los-dias-felices-mara-torres


4.-Entrevista a Mara Torres en Gente Despierta (Audio):
Carles Mesa charla Mara Torres, que acaba de publicar "Los días felices."

http://www.rtve.es/m/alacarta/audios/gente-despierta/dias-felices-mara-torres-charla/4260727/?media=rne


5.- Entrevista a Mara Torres en la Rosa de los Vientos (Audio):

http://desprogresiva.antena3.com/mp_audios4//2017/10/15/63D9F1A8-EB75-48E3-80CA-26C17B910655/63D9F1A8-EB75-48E3-80CA-26C17B910655.mp3


6.- Luján Arguelles entrevista a Mara Torres (Audio):

https://www.ivoox.com/hora-lujan-n-231-lujan-arguelles-audios-mp3_rf_21603873_1.html


7.- Entrevista a Mara Torres en Hoy por Hoy Madrid (Audio):

Entrevista a Mara Torres

Entrevista realizada por Begoña Alonso. Fuente: http://www.elle.es/living/ocio-cultura/a797651/entrevista-a-mara-torres-los-dias-felices/

La periodista madrileña y presentadora de 'La 2 Noticias' Mara Torres acaba de publicar 'Los días felices' (Planeta), su segunda novela. En esta entrevista nos habla no solo de la obra, sino de sus posición ante el feminismo, los 'youtubers' o la sobreexposición a las redes sociales. 


                                   
Tu novela recorre la historia de 20 años en la vida del protagonista, Miguel. ¿Cómo llevas tú el paso del tiempo? 

Bien, pero lo pienso mucho. Ocupa parte de mis ratos de reflexión. Sobre todo pienso cómo afecta el paso del tiempo a las ilusiones que tienes en la vida. He caído en la cuenta de que hay un momento en tu vida en el que el mundo tiene límites que antes no tenía. Para mí, eso es lo que representa el paso del tiempo. Antes pensaba: si no trabajo en la tele, me monto un chiringuito en la playa o lo que sea; el mundo no tenía fronteras. Ahora sí las tiene. 

Miguel reconoce en el libro haberse visto obligado a hacer siempre lo que otros querían. ¿A ti te cuesta decir que no? 

No, no me cuesta nada. Yo siempre voy con el no por delante. Especialmente en la vida profesional, donde he sido poco arriesgada; para dar un paso he de estar muy segura que lo debo dar. Miguel es un personaje que me gusta especialmente porque es un chico corriente, siendo eso un adjetivo positivo; parece que el mundo está hecho de los héroes o de los antihéroes. Pero en realidad, nos vamos dejando llevar por las circunstancias, no es nada fácil dar carpetazo y salir por la puerta. La rutina organiza nuestra vida, es nuestra cotidianeidad y Miguel intenta vivir como vivimos cada uno de nosotros, intentando gestionar nuestros sentimientos, emociones y relaciones de la mejor manera. La fijación de Miguel por Claudia es el eje que recorre la obra. 

¿Crees en el poder del amor platónico? 

Sí, sí que creo. Ese amor sí que tiene fuerza porque queda en tu imaginario como lo que pudo ser y no fue, como lo que puede volver algún día. 

El volumen se abre con dos citas de Luis Cernuda y Samuel Beckett. ¿Ellos te han servido de inspiración para el libro? ¿Cuáles son tus autores de referencia? 

Los versos de Cernuda, de 'La realidad y el deseo', encierran parte del sentido de la novela, mientra que el extracto de Samuel Beckett es de una obra de teatro del absurdo llamada 'Los días felices' ('Happy Days') que tiene un único personaje, Winnie, que está enterrada y habla su marido por detrás; es un monólogo sobre la relación sentimental a largo plazo. Me gusta mucho Haruki Murakami; conozco toda la obra poética de Ángel González y también me gusta Paul Auster. He leído en estas últimas semanas una carta que escribió Oscar Wilde a su amante/amigo llamada 'De Profundis' que me ha removido profundamente. Pero no tengo autores favoritos, puedo leer cuatro libros de uno y olvidarme de él durante años. Hay libros para todo tipo de lectores y lo importante es que cojas uno y lo uses sin ningún pudor, como lo necesites en ese momento: para reír, divertirte, reflexionar... 

Conocemos al personaje cuando tiene 20 años. ¿Cómo era Mara Torres entonces? 

Pues aunque mis amigos son los mismos que los de los 20, me he ido tranquilizando, era tumultuosa y alborotada en las emociones. Lo vivo todo a tope, a pesar de que en la parte profesional he sido poco arriesgada. Mis cambios vitales también están vinculados a los profesionales; cuando pasé a la televisión tras la radio y con el finalista del Planeta fueron dos puntos de inflexión. 

¿Qué es lo que más te conmueve de la historia? 

Una frase que dice Claudia: "La vida es solo eso, vida". Es una frase contundente, soltada a bocajarro, abrumadora. 

Eres muy activa en Twitter, ¿cuál es tu opinión sobre las redes sociales y sobre los escritores que las usan como herramienta de promoción? 

Las redes sociales han sido un fenómeno que he seguido casi desde el principio. Soy muy cauta a la hora de utilizarlas, me parecen un canal extraordinario para que la gente se ponga en contacto con otros, para seguir al minuto la pista informativa de lo que está sucediendo, pero echo de menos la reflexión. No debemos renunciar a otros canales que nos den un poco de perspectiva y nos den argumentos más reflexionados. Mi Twitter personal siempre lo he utilizado como vehículo de comunicación con los espectadores de La 2 y La 2 noticias aunque ahora me apetece tener también 'feedback' sobre el libro. Yo he sido muy protectora con mi parte personal por la exposición que tengo en lo profesional, pero el que quiera utilizarlas, si sabe utilizarlas o no, cada uno es libre de usar las herramientas que quiera. 

¿Qué opinión te merecen los 'influencers' y los 'youtubers', que llegan a tener más audiencias que los telediarios? 

Lo miro con suma atención. Las cosas pasan por delante de nosotros y muchas veces empleamos demasiado tiempo en saber si están bien o mal, cuando simplemente están pasando. La vida de hoy en día, aparentemente menos reflexiva donde la gente da su opinión y falta un poco de perspectiva desde mi punto de vista, es la que es. Asumirlo o morir. Yo no voy a decir que lo de antes es lo mejor porque lo de antes es lo de antes y lo de ahora, es lo de ahora. Lo interesante es saber cómo gestionarlo. 

¿Cómo te posicionas ante el feminismo del siglo XXI? 

A los movimientos feministas tenemos que estar agradecidos todas las mujeres y todos los hombres. Son fundamentales para que el mundo evolucione porque el feminismo es un avance hacia la libertad de las personas. Defiendo cada uno de los movimientos feministas que hay en este país y en otros muchos y gracias a ellos, las mujeres trabajamos, votamos o llevamos pantalones. 

¿Quién es tu heroína literaria? 

Me gustaba mucho Fortunata, la de la obra de Pérez Galdós, por eso elegí ese nombre para la protagonista de 'La vida imaginaria' [su primera novela, finalista del Premio Planeta en 2012], pero también me gustaba Jacinta. Son las dos una misma persona, como la dualidad del ser humano. También Madame Bovary. Hay tantos personajes femeninos literarios que son atractivos… 

Juguemos a tu libro: ¿cómo te imaginas el planeta en el que vivimos dentro de 15 años? 

Dentro de 15 años espero que haya mejorado la tecnología de los coches para hacerlos menos contaminantes. No sé si de forma híbrida o eléctrica, pero espero que ese camino esté allanado. En cuanto a las relaciones sociales, me imagino que nos pondrán un chip en la piel a lo 'Black Mirror' que se nos pondrá al nacer. Otra cosa con la que fantaseo es que el mundo se dividiera entre los que viven de sus recuerdos y los que no. 

¿Crees que ahora, personalmente, estás viviendo unos 'días felices'? 

Creo que están por llegar. Vivimos pensando que los días felices están por llegar, y ese es un motor muy importante para nuestra vida.

MARA TORRES: “Los oyentes de ‘Hablar por hablar’ me enseñaron a escribir diálogos”

Entrevista realizada por Andrés Guerra. Fuente: http://www.lavanguardia.com/gente/20171010/431971199124/mara-torres-los-dias-felices.html

Tras haber sido finalista del Premio Planeta, la presentadora de La 2 Noticias publica ‘Los días felices’, su segunda novela.



Durante cinco años de su vida, Mara Torres (Madrid, 1974) fue la única compañía de miles de personas solitarias que aguardaban la madrugada para disolverse en la confortable calidez de ser uno más entre los demás. Al frente de Hablar por hablar, en la SER, escuchó, comprendió y entendió centenares de historias humanas que le dejaron una impronta indeleble. Con el tiempo, la radio de madrugada perdió una voz pero los informativos de calidad –ese remanso también nocturno de La 2– ganaron una comunicadora seria y creíble. Y eso es mucho en los tiempos que corren. Pero Mara estaba llamada a más. Al menos, a no quedarse sólo –lo que no sería poco–, en una periodista veraz. En 2012, su novela La vida imaginaria la elevó a finalista del 61º Premio Planeta. Ese respaldo, del que aún no se ha repuesto del todo, la animó a zambullirse de lleno en la literatura y a publicar su cuarta obra y segunda novela, Los días felices.

¿Cómo se te ocurrió la idea de saltar cada cinco años? Es una muy original licencia literaria. 

Eso es algo que me pregunta todo el mundo y… Bueno, me lo inventé. Contar una historia que sucede en un día es un recurso muy utilizado en cine y en literatura. Me interesaba mucho eso, trabajo bien en el código del día, pero quería contar dos décadas de la vida de un personaje, de los 20 a los 40, porque creo que son los años con más cambios a nivel emocional e incluso físico, de escenarios. Pensé qué intervalo podría poner entre uno y otro y que los cambios fuesen significativos.

¿Sobre quién pivota la historia? 

El protagonista absoluto es Miguel pero en realidad el libro cuenta 24 horas de Miguel y Claudia, que se conocieron cuando él cumplió los 20 y se reencuentran a los 40. Escoger el cumpleaños me daba muchos elementos para jugar. Si hubiese escogido Navidad, por ejemplo, siempre es fiesta para todos, hay reunión familiar, los mismos programas de TV… Pero el día del cumpleaños es único para cada uno y con un elemento común: todos te desean feliz día, de ahí el título con doble sentido. También hay algo metafórico, que casi siempre hay una tarta y si no la hay, eso quiere decir algo.


¿Fue difícil cambiar de sexo, es decir, meterse en la piel de Miguel?
No, pero tampoco quise que la novela la protagonizase un personaje masculino. En un primerísimo borrador me nació la estructura y luego comencé con la trama. Hice borradores de tres personajes que no se corresponden con los definitivos pero uno, que se llamaba Miguel, tomó fuerza enseguida y descarté a los otros. No fue difícil porque la novela es un retrato sentimental del personaje, no de una sociedad o un país. Y los sentimientos son tan íntimos como universales.
Cuando en su 40 cumpleaños Miguel reflexiona sobre sí mismo y sobre su vida y cae en que “los días felices no volverán”… ¿significa que echa de menos la edad en la que tenía todo por hacer o realmente es que era más feliz entonces? ¿Es la congoja de que no está viviendo la vida que quiere o es incapaz de asumir las preocupaciones que tocan en esa edad?
Hay una frase en la novela que dice “en la vida, a veces, no muchas, pasan cosas”. Miguel se da cuenta de que la vida va en serio. A los 20 años el padre de un amigo le regala un libro de Gil de Biedma donde se dice eso y le escribe la dedicatoria “Para Miguel, para que tarde mucho en descubrir que la vida va en serio”. El punto de inflexión es cuando lo descubre y sabe que algunas son definitivas. No haré spoiler pero eso es lo que cambia su vida.
En tantas ocasiones me he tenido que oír que los hombres somos más inmaduros. ¿Tiene ese, espero que mito, relación con esto?
(Risas). No, no lo creo. Tampoco tiene que ver con cumplir años sino que la vida no es fácil para nadie y mientras más años cumplas, más cosas pasan. Tus escenarios y la gente que te rodea se transforma: tiene que ver con el amor, la amistad y las relaciones, una a una. Con 15 o 20 años no te han pasado muchas cosas pero a los 40 sí, y algunas, definitivas. De los 20 en adelante se mueve todo alrededor: te vas de casa, comienzas una relación a largo plazo, te vas a vivir fuera y quizá vuelves, eres padre o madre por primera vez, tienes sueños por cumplir…
¿Cuántas escenas del libro son vivencias propias disimuladas?
Hubiese sido incapaz de escribir la novela si no me hubiesen pasado según qué cosas en los últimos años de mi vida, aunque no te diré cuáles. Hay cosas que no me habría atrevido a abordar de no haberlas vivido.
En el libro veo o leo escenas con motos vespa y libretas en el instituto. Hoy los jóvenes se relacionan tanto o más a través de las redes sociales que en persona. ¿Está muriendo, como poco, un género literario?
Buena pregunta. Yo he contado la historia de un chico de 20 años de hace 20 años, sobre los 90 hasta la actualidad. Más o menos mi edad, así he podido trabajar con los escenarios que necesitaba. Al leerlo y al escribirlo me resultaba un poco ingenuo el personaje de Miguel en comparación con la gente que tiene 20 años hoy. Y cuando leo mis diarios me siento una panoli (risas): acababa de entrar a trabajar en la SER, estaba muy verde todavía… No sé si termina un género pero sí se transforma. La voz narrativa va cambiando según el personaje; está escrito en tercera persona pero se acerca mucho a la primera, uno narrador y protagonista. A veces se mezclan. Quise hacerlo muy ágil para el lector, lo que me costó mucho trabajo.

¿Qué banda sonora tiene este libro? Particularmente, cuando leo el título me viene a la mente Luz Casal.
Lo pensaba mientras lo escribía. Sí, me venía a la cabeza Un año de amor, pero el libro tiene tres temas musicales: la BSO de In the mood for love, que en España se tradujo por Deseando amarNo surprises, de Radiohead y un tema de ópera de Bach, que sale en un momento muy significativo. Y sin salir expresamente, hay un tema fundamental de Quique González: De haberlo sabido.

¿Qué respuesta esperas?
Estoy deseando encontrarme con los lectores porque a todos nos gusta hablar del amor, del desamor y de todos sus matices; porque todo el mundo necesita expresar lo que ha sentido y porque todo el mundo ha tenido un amor platónico, un amor interrumpido, un amor que se quedó en el pasado y que aparece como una isla y un refugio el resto de nuestra vida porque no se hizo realidad.
Cinco años presentando Hablar por hablar, oyendo historias humanas de todo tipo, tiene que ser un nicho de inspiración incomparable…
Yo creo que a escribir se aprende leyendo, fundamentalmente, pero sí hay una parte que agradezco infinitamente a aquella época. Los oyentes me enseñaron a escribir diálogos; mientras ellos hablaban, yo tomaba notas, transcribía la conversación en la medida de lo posible. Tenía mucho miedo a que me engañasen, así que estudiaba las voces y los acentos por si volvían a llamar. ¡Se me escapan poquísimos! Lo importante es que aprendí a transcribir los diálogos tal como salían del corazón y a perder el pudor. No escribo los diálogos de una forma supercorrecta sino tal como la gente habla.
He consultado tu ficha y atesoras cerca de 20 premios, como periodista y como escritora. ¿Cuál te hizo más ilusión y por qué?
Como periodista, el que más ilusión nos hizo, a mí y a todo el equipo, fue el que nos dieron en Cádiz, el premio ‘La Pepa 1812’ por el ‘Especial sesenta aniversario de los Derechos Humanos’, un premio que celebramos todos y del que nos sentimos muy orgullosos. Personalmente, el que más me sorprendió y el mejor regalo en mi vida profesional fue ser finalista del Planeta; eso me abrió una puerta a un camino que no sé si hubiese podido explorar de otra manera. Aún estoy perpleja y agradecida (risas). Nunca hubiese pensado que podría publicar una novela firmada con mi nombre y cuya frase inicial es “la vida es una mierda” (risas). ¡Si sé que llego a finalista hubiese quitado las palabrotas!
¿Cuándo escribes, al regresar a casa tras terminar La 2 Noticias o por las mañanas?
Por las mañanas. Desde Hablar por hablar cambié mis horarios; llegaba a casa a las 5 am, dormía unas horas y luego aprovechaba bien las mañanas, salvo los jueves, que salía a tomar algo. Un jueves no salí, me abrí una botella de vino en casa y me puse a escribir. Comencé a escribir y a beber y no podía parar con ninguna de las dos cosas. Me fui a dormir creyendo que había escrito una maravilla. Al levantarme lo leí y era una verdadera birria (risas).
¿Por qué, desde hace tanto, son tan buenas las noticias de La 2?
Mi explicación es muy sencilla. Llevamos juntos casi 11 años el mismo equipo de redacción y edición adjunta. Somos siete personas más el editor y los compañeros han tenido ofertas para irse a otros lugares. Nos hemos quedado porque nos permite ejercer nuestra forma de entender el periodismo de una manera libre, algo que creo que no pasarían otros informativos. Por el tiempo, la rapidez, la necesidad de contarlo todo… Hacemos revisión de temas y lo discutimos todo, hasta la última coma. Pero que podemos tirarnos horas discutiendo si es justicia democrática o justicia constitucional. También es cierto que son 25 minutos y llevamos 15 temas, muchos menos que uno noticiario tradicional, y eso nos permite un punto de vista más reflexivo. Las distintas direcciones de informativos que ha habido han respetado nuestro modo de trabajar. No sabríamos hacerlo de otra manera.



Mara Torres, entre la realidad y el deseo

Por Miguel Lorenzo. Fuente: http://www.hoy.es/culturas/libros/mara-torres-realidad-20171013004927-ntrc_amp.html

Tenía el firme deseo de volver a la novela, pero la realidad parecía empeñada en impedírselo. Mara Torres (Madrid, 1974) ha logrado, al fin, que el deseo se imponga a la tozuda realidad y regresa a la ficción con 'Los días felices' (Planeta). «Ya me advirtieron que tuviera cuidado, que lo que se desea acaba cumpliéndose», dice risueña la autora de una novela 'cernudiana' sobre el amor y sus meandros. No en vano se abre con unos versos de 'La Realidad y el Deseo', del gran poeta sevillano, y con otros mucho más existenciales de 'Happy days', de Samuel Beckett. Ambos son pistas para sus lectores.


«La poesía me ayuda a escribir y a vivir. Me ha salvado la vida, metafóricamente, y recurro a ella cuando la necesito», explica Torres que recurrió a la gasolina poética para culminar esta novela «sobre sentimientos». «Escribir me permite evadirme de la cotidianidad, de la realidad. Salir de mi propia vida para conectar de nuevo con ella, y espero que el lector pueda hacer lo mismo». Es el deseo como narradora de una periodista que quiso «prescindir a propósito de la política».
Periodista desde hace 25 años, cara del telediario de La 2 desde hace una década, Torres escribe desde que tiene memoria. Fue finalista del premio Planeta en 2012 con 'La vida imaginaria' -«que iba a ser un diario»- y desde entonces trataba de novelar de nuevo «sin demasiado éxito». Hasta que una de esas felices jugarretas de la vida le permitió salir del bloqueo.
«Concebí la estructura de la novela antes de pergeñar la historia y dar con sus personajes», explica. Hablaría esos «días felices» que todos vivimos cada doce meses, «para contar como nos transformamos deteniéndome en uno de cada cinco cumpleaños de Miguel, su personaje central». Un protagonista que está en esa fase «en la que comprendes que la vida va en serio», explica la autora recurriendo ahora a los versos de Jaime Gil de Biedma.

Narra como cambianos entre los 20 y los 40 años, «dos décadas decisivas en la vida de cualquiera, mucho más movidas y accidentadas que de los 40 a los 60», sostiene. Si alguien quiere saber cómo es su vida, que escudriñe el día de su cumpleaños de lustro en lustro, propone. «En ese plazo el mundo cambia y cuando uno se quiere dar cuenta es otro», escribe Miguel, sujeto de una transformación vital, emocional, personal y laboral. «Es un tipo sencillo; no es un líder ni un héroe, alguien con una vida normal y corriente, un topo normal e inseguro que se convierte en excepcional para su entorno», explica su creadora.
Lo presenta al lector el día que cumple 40 años, cuando recibe una llamada de Claudia, a quien conoció veinte años atrás, también en el día de su aniversario, y de la que ha estado enamorado platónicamente desde entonces. «He tenido muchos amores platónicos -confiesa- y sé que es el único amor que no se desgasta, que se mantiene como anhelo en tanto en cuanto no se consuma», asegura Torres, que novela sobre el amor y su avatares, sobre amistades duraderas y desamores, deseos colmados e incumplidos, de anhelos e insatisfacciones.
«Desear lo que no tenemos es un sentimiento universal, innato en el ser humano, un inconformismo que a veces trae alegrías», concede la escritora que se deja llevar por la vida «en lo personal y en lo literario». «Muchas veces no sabemos bien qué queremos, pero eso no es necesariamente malo aunque tenga mala fama. Si te dejas llevar por la vida a veces aciertas», dice. «No tengo novelas en el cajón» explica una narradora que dedica mucho más tiempo y esfuerzo a «quitar lo que sobra» y a «pulir» sus textos. Asegura haber escrito mas de 1000 páginas para esta novela que acabó resolviendo en 250.

«Espero que aún nos queden muchos días felices», dice aludiendo a una actualidad plagada de nubarrones que resume cada noche en un informativo muy peculiar y premiado, pero que le deja poco tiempo para escribir.

«Entro a trabajar a las cuatro y salgo de madrugada, de modo que solo tengo las mañanas para escribir, lo que requiere disciplina e intensidad.

Mara Torres vuelve a la novela con Los días felices

Fuente: http://www.lavanguardia.com/vida/20171004/431790383046/mara-torres-vuelve-a-la-novela-aunque-penso-que-nunca-mas-volveria-a-escribir.html

Tras ser finalista del Premio Planeta en 2012, la periodista Mara Torres pensó que no iba a escribir "nunca más" pero, tras un parón de dos años, comenzó de nuevo y regresa ahora a la novela con Los días felices' (Planeta) una obra sobre sentimientos en la que ha prescindido a propósito de la política. Su trabajo es el periodismo desde hace 25 años, recuerda Mara Torres (Madrid, 1974), presentadora de La 2 Noticias, y asegura que la escritura le sirve para evadirse de su cotidianeidad. Por ello, no hay ninguna alusión a la política en su segunda novela, "Los días felices", editada por Planeta, un tema que ha evitado a propósito porque no aportaba nada a la historia que quería contar, ha explicado hoy la autora en un encuentro con periodistas.


Su novela relata la vida de Miguel el día que cumple 40 años y la llamada que recibe de Claudia, a la que conoció en esa misma fecha hace 20 años y de la que ha estado enamorado desde entonces. Torres recorre la trayectoria de este personaje a partir del día de su cumpleaños cada cinco años, desde los 20 hasta los actuales 40, contada a través de las jornadas en las que cumplirá 25, 30, 35 y 40 años.

Una etapa elegida por la escritora porque es la más cambiante de la vida de las personas y en la que se transforman los escenarios vitales, los emocionales, los sentimentales y los familiares. Al igual que ella se ha evadido con la escritura de la novela, su objetivo es que el lector pueda "desconectar y pasar un buen rato", con el convencimiento de que encontrará conexiones con su propia vida porque es muy fácil, dice, "que encuentre paralelismos" con la historia que cuenta.

El título de la novela, explica, no significa que hable de la felicidad pero tampoco de la infelicidad y considera que "lo que hay que enfrentar a los días felices es con los días de ausencia de dicha". En "Los días felices" hay guiños a la poesía, un género al que Mara Torres siempre recurre cuando necesita "algo de sosiego": "la poesía me ha ayudado mucho, me ha salvado la vida, metafóricamente hablando", sostiene. El protagonista es un hombre inseguro, una persona normal, "no es un héroe ni un antihéroe" que expresa un inconformismo "innato al ser humano", indica la escritora, que asegura que aunque hay una historia de amor platónico a lo largo de la novela, "el peso definitivo es el de una historia de amistad". 

Avance de Los días felices, de Mara Torres

"Soy un desastre sentimental". Así empieza  Los días felices y aquí os dejo la primera página de la novela. Feliz día.

Fuente: @MaraTorres_ (Twitter oficial de Mara Torres).

Los días felices, de Mara Torres

Tras el éxito de La vida imaginaria, Mara Torres vuelve a sorprendernos con una historia sobre los años más intensos de la vida, en los que se dibujan algunos de nuestros días más felices.


Sipnosis de Los días felices: 


«Si el ser humano quiere saber cómo es su vida solo tiene que observar su día de cumpleaños cada cinco años desde la mañana a la noche. Porque cada cinco años el mundo cambia y cuando uno se quiere dar cuenta, es otro.»

Miguel recibe una tarde la llamada inesperada de Claudia. A partir de su encuentro, la novela narra la vida de Miguel contada a través del día de su cumpleaños cada cinco años: el tiempo en Cambria; la relación con su mejor amigo; la universidad; la ciudad; y, sobre todo, los sentimientos y sus contrapartidas. En Los días felices, Mara Torres describe la etapa más cambiante del ser humano, en la que el amor, la amistad, la cotidianidad y los sueños quedan reflejados en una historia tan sencilla, compleja y divertida como la propia vida.


Puedes leer también: Artículo sobre el proceso creativo de Los días feliceshttps://www.infolibre.es/noticias/verano_libre/2017/08/27/mara_torres_nueva_novela_68729_1621.html

Entrevista a Mara Torres en Impasse Mag

“El reto de los medios de comunicación públicos es trabajar para los ciudadanos".

                                     
Compartimos con la periodista Mara Torres (Madrid, 1974) un par de cafés para hablar de la profesión y de literatura. El primero, en un rincón especial de la ciudad que la vio nacer, el jardín del Museo del Romanticismo, sirve para hablar de radio, televisión y de la función social de los medios públicos. Con el segundo, en la cafetería Naif de Malasaña, nos explica el largo y difícil proceso de escribir un libro y confiesa qué es para ella lo más importante de la vida: el amor.

Impasse Mag: Alguien podría considerarnos compinches de la Cadena Ser a la hora de promocionar su prolífica cantera de periodistas. Y es que Miguel Ángel Oliver o Javier Ruiz han pasado por nuestro magazine antes y hemos recordado su paso por la radio. Y en concreto haber trabajado con Iñaki Gabilondo. ¿Cómo es y qué le queda a un profesional de aquel aprendizaje que comienza en 1995?

Mara Torres: La radio ha sido mi primera gran escuela profesional y en los 12 años que trabajé en la Ser tuve la oportunidad de compartir redacción con muchos profesionales, entre ellos Gabilondo, pero de él aprendí sobre todo como oyente porque trabajé sólo unos meses en ‘Hoy por Hoy’. A quien estoy realmente agradecida es a Gorka Zumeta, que me enseñó a tener respeto al micrófono, y a los compañeros con los que empecé: Sergio Castro, Lala García, Mariló Maldonado, Tano Juárez. Los seis primeros años viví una etapa alucinante muy vinculada al periodismo cultural. Hacíamos un programa de fin de semana (‘La gran evasión’) y me recorría todos los teatros, garitos y salas de exposiciones buscando a quien entrevistar. Fue una etapa apasionante para mí, llamábamos a poetas, músicos, escritores, cineastas…, entrevistamos a Jorge Drexler, Amenábar o Eduardo Noriega cuando prácticamente acababan de empezar, hace 20 años, y aquella época marcó mi forma de entender la profesión.

IM: Decir que es usted la voz cómplice de toda una generación puede sonar pretencioso pero considero que es una realidad. Para quien no lo sepa usted dirigió y presentó el programa ‘Hablar por hablar’ en la SER desde 2001 hasta 2006. En Demografía se entiende que una generación abarca cinco años, así que no ando mal encaminado. ‘Hablar por hablar’ es un espacio de madrugada con testimonios y revelaciones de los oyentes creado por Gemma Nierga en 1989. ¿Cómo surge la posibilidad de conducir un espacio de esas características y qué considera que aportó usted a un formato tan particular como ese?

MT: Teniendo en cuenta que rozábamos el millón de oyentes y el perfil era poliédrico, creo que tienes razón cuando dices que mi paso por ‘Hablar por hablar’ tiene algo de generacional. Mucha gente de mi generación escuchaba el programa, supongo que estudiaban o trabajaban por las noches y coincidía en que estábamos todos desvelados. Siempre he pensado que mi mayor aportación al programa fue que me sentía una oyente más. Escuchaba las historias que me contaban con verdadera atención y me provocaban las mismas sensaciones -me emocionaban, entristecían, me hacían reír o pensar o enfadarme- como al que estaba escuchando al otro lado de la radio. Eso creó entre nosotros empatía y, de alguna manera, sentíamos que el programa era nuestro, de todos. También era muy joven, así que, todo lo que contaban me parecía curioso y me fascinaban las voces y las historias de los que llamaban. Era como si cada noche abriera un libro de relatos.

IM: Se había licenciado en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid en 1998, pero años después, en 2003, vuelve a las aulas para doctorarse en Lengua y Literatura. ¿Era una espina clavada del pasado o una motivación que surge posteriormente?

MT: En 1996 entré en la Ser, pero estaba en tercero de carrera. Cuarto y quinto los saqué mientras trabajaba como becaria y luego tuve un contrato en prácticas que, por cierto, estiraron durante años. En 2003 comencé los estudios de Doctorado en el departamento de Lengua y Literatura de mi facultad, y el 2006 presenté al tribunal el trabajo para obtener la Suficiencia Investigadora, el DEA. Siempre me ha gustado estudiar, la verdad. Luego, cuando ya estaba en la tele, en vez de dedicarme a la tesis doctoral, me matriculé en otra carrera, Literatura Comparada, pero solo me saqué unas cuantas asignaturas, recuerdo que me pasé unas vacaciones de Navidad estudiando y haciendo trabajos y me dije: “Uf, creo que voy a dejar las clases por un tiempo”.

IM: Tras más de una década en la radio da el salto a la televisión para presentar el formato informativo más premiado en nuestro país en los últimos años, quizá junto a ‘Informe Semanal’. Se trata de ‘La2noticias’. ¿Cómo surge esa posibilidad y cómo se plantea ese cambio?

MT: Recibí una llamada al móvil, un poco antes del verano del 2006. “Soy Fran Llorente y te llamo porque quiero que vengas a ‘La 2 Noticias’, ya sé que dices siempre que no, pero quiero intentarlo”. Era verdad, siempre había dicho que no a las ofertas de televisión que me habían hecho, pero a Fran le dije:“Sí”.

IM: ¿Cuál es la labor de un presentador de noticias y qué puede aportar para no ser un mero busto parlante que lee un prompter?

MT: El equipo de ‘La 2 Noticias’ es pequeño, somos diez personas, y todos, tanto el editor (José Luis Regalado) como los adjuntos, los redactores y realización nos dejamos la piel. El equipo de edición elabora la escaleta y a partir de ahí, aportamos ideas, sugerimos otras noticias, decidimos las músicas y concebimos el informativo como un proyecto común. Compartimos la manera de ver el mundo y la actualidad y lo trasmitimos al espectador. Ni mis compañeros ni yo concebimos otra manera de ejercer la profesión si no es creyendo en lo que hacemos.

IM: Cuando se habla de censura o manipulación en RTVE y de protestas de los profesionales que forman la casa, ¿qué se cuenta y qué no llegamos a conocer desde fuera sobre esas presiones?

MT: Yo te cuento lo nuestro: ‘La 2 Noticias’, como sabes, lleva 20 años en antena. En estas dos décadas, se han producido tres cambios de gobierno y cuatro cambios en la dirección de informativos de TVE. Por ‘La2N’ han pasado diferentes editores, presentadores y redactores, pero los pilares del informativo siguen siendo los mismos: independencia, pluralidad y defensa de los derechos humanos. Y, si bien es cierto que hace años que vivimos en los márgenes de la programación, también te digo que los responsables siempre han respetado nuestra forma de entender el periodismo. Tuvimos un único caso que consideramos censura en noviembre de 2015 e hicimos lo que pensamos que era nuestra obligación: denunciarlo públicamente y llevarlo al Consejo de Informativos para que elaborara un informe independiente sobre lo ocurrido. El informe nos dio la razón.

IM: ¿Cómo puede un medio de comunicación público cumplir con el objetivo de servicio general informativo con estas circunstancias?

MT: Los medios de comunicación públicos, en democracia, tienen sentido si son independientes, veraces y plurales. Lo dice el artículo 20.3 de nuestra Constitución, que protege el derecho a una información libre y veraz. Esto significa que no puede depender de ningún gobierno ni político de turno, ni de ningún poder económico ni empresarial. Y creo que ese es uno de los retos que tenemos por delante los medios de comunicación públicos: transmitir y convencer al ciudadano de que trabajamos para ellos, tener su confianza y ser su referencia informativa. Así que, contestando a tu pregunta, te diré que no es que un medio de comunicación público “pueda” cumplir con el objetivo, es que “debe” cumplirlo y si alguien considera que no se cumple, es que no se está haciendo bien.

IM: Recientemente hubo una polémica porque la Radio Televisión de Castilla-La Mancha había contratado a una actriz (Raquel Martín) sin estudios de Periodismo para presentar el informativo del fin de semana. ¿Qué opinión le merece este hecho?

MT: A lo largo de su historia, los informativos públicos y privados los han presentado y los presentan profesionales con múltiples perfiles. A mí lo que me interesa de veras es lo que se dice, el contenido de la información, lo que se cuenta. Las diversas lecturas de la actualidad, el orden de las noticias, las imágenes que se seleccionan y la capacidad de ir más allá de un titular.

IM: ¿La televisión es sexista?

MT: El mundo es sexista, pero quiero pensar que estamos progresando adecuadamente.

IM: Un espacio tan estable como ‘La 2 Noticias’ ha vivido sin embargo turbulencias en los últimos años. Primero con el cese, quizá controvertido, como editor de Iñigo Herraiz en 2013, y ahora, más recientemente con un movimiento de escaleta que empuja la hora de emisión de su informativo a un horario “difícil” por no usar otro calificativo. ¿Cómo afronta estos cambios?

MT: La turbulencias horarias me afectan en la medida en la que afectan al espectador. Me pongo en su lugar y sé que no es fácil para ellos encontrarnos en la programación. De modo que yo solo puedo agradecer infinitamente a quienes, a pesar de las turbulencias, hacen por encontrarnos. A los que nos siguen en Twitter para ver la hora de emisión, nos ven en internet al día siguiente y siguen queriendo saber cuál es nuestra forma de contar la actualidad. Después de todos los cambios a los que nos someten, me emociona cuando alguien me para por la calle para decirme: “Enhorabuena, seguid así”.

IM: Hay campañas de telespectadores en redes sociales para retomar el anterior horario. ¿Qué diría usted al respecto?

MT: Que nos quedamos flipados cuando vimos la campaña que se había montado.

IM: Cojamos uno de sus informativos al azar. En el sumario hay una noticia sobre el exótico examen de conducir a motoristas con olor a sudor en Indonesia o la noticia de una librería en Oporto ¿Qué tiene de especial ‘La2noticias’? ¿Qué diferencias hay entre la configuración de un informativo convencional y el estilo de su espacio?

MT: En mi opinión, una de las claves de este informativo es la lectura entre líneas. Efectivamente, una de las noticias que llevamos un día era el examen en Indonesia, pero no estábamos hablando del olor a sudor, sino de la humillación a la que se someten a los trabajadores al obligarles a hacer ese examen para contentar al cliente. Te pongo otro ejemplo: nosotros somos capaces de abrir ‘La2noticias’ con el último número de Asterix y Obélix. Algunos, los menos, verán sólo unas viñetas de dibujos animados, pero los espectadores de ‘La2noticias’ estarán viendo un paralelismo entre el cómic y las políticas de asilo de Francia. Es algo que me fascina de nuestros espectadores, que siempre las cogen al vuelo.

IM: ¿Cuál ha sido la noticia más alegre/divertida que ha dado? ¿Y aquella en la que ha sentido un mayor desasosiego?

MT: Hay decenas de un lado y de otro, pero la noticia que más me impresionó dar fue la muerte de Michael Jackson porque fue del todo inesperada. Nos pilló haciendo ‘La2noticias’ y yo siempre me quedé con ganas de ser más espontánea y decir: “¡No sabéis qué ha pasado! ¡Se ha muerto Michael Jackson!”. Cuando salí del informativo, tenía un montón de mensajes de amigos que me decían: “¿Se ha muerto de verdad?” Y yo les decía: “De verdad no lo sé, pero se ha muerto”.

IM: De la actualidad política española, qué le llama más la atención, las rastas, el bebé de Bescansa, que no haya gobierno constituido, la situación en Cataluña. A veces tengo la sensación que se intenta desviar la mirada y los periodistas picamos. ¿Qué le parece?

MT: Que yo no la desvío. ¿Y tú?

IM: ‘Sin ti. Cuatro miradas desde la ausencia’ es otro de sus títulos. Por hacer un paralelismo, con el que no me gustaría pecar de simplón, recuerdo el primer libro de su compañero Carlos del Amor, también de relatos. ¿Es este el género más asequible para una transición desde el mundo periodístico al literario o es mera coincidencia? ¿Por qué lo elige usted? Ahora que lo pienso, otro periodista de su generación, Juan Gómez-Jurado, empezó con un thriller policiaco.

MT: Yo no diría que me empecé con un libro de relatos, sino con un libro de entrevistas noveladas. ‘Sin ti’ fue un paso entre el periodismo y la literatura. Todo lo que está narrado parte de los testimonios de los cuatro protagonistas y aunque, al ser novelado, pueda parecer que hay parte de ficción, es realidad. De hecho, uno de mis trabajos para la suficiencia investigadora lo hice a partir de esa idea: la entrevista novelada, un género que exigía el rigor del contenido de una entrevista y la libertad narrativa que ofrece la literatura.

IM: Los relatos están protagonizados por personas que han perdido un ser querido. ¿Cómo se afronta la vida con una ausencia de ese calibre?

MT: El libro habla de la ausencia, sí, pero es un homenaje a la vida compartida.

IM: En octubre de 2012 usted queda finalista del Premio Planeta con su novela ‘La vida imaginaria’. Una historia de amor, fracaso y eterna reinvención. ¿Es ese el círculo vicioso en el que nos encontramos en nuestras vidas? Vivir, caernos, volver a levantarnos para seguir viviendo y volver a tropezar con el destino ingrato…

MT: ¡Qué dramática te ha quedado la pregunta! El amor es lo mejor de la vida, pero uno tarda en encontrarlo y cuanto más romántico eres, más tardas, o eso me parece a mí. En todo caso, lo que más me sigue sorprendiendo de ‘La vida imaginaria’ es la empatía que establece el lector con el personaje. Cuando gané el premio, hice una fiesta y todos llevaban una chapa que decía: “Yo también soy Fortunata”. La novela aún se sigue vendiendo, aquí y en extranjero, y se han hecho hasta tesis y trabajos de universidad. Hace poco me escribió una traductora egipcia que había dado una conferencia sobre la novela en el Instituto Cervantes de El Cairo.

IM: ¿El amor existe? Y si es así, ¿a qué sabe? ¿Qué color tiene? ¿Cuál es su tacto? ¿Cuánto dura? ¿Dónde se compra?…

MT: Ese es el misterio del amor, que deja mil preguntas en el aire.

IM: ¿Qué valor tiene un premio en la carrera de una escritora? ¿Qué vale más un premio concreto o un comentario cómplice de un lector contento con la lectura de su libro?

MT: Ganar del Finalista del Planeta ha sido, sin duda, una de las mejores cosas que me han ocurrido a nivel profesional y estoy profundamente agradecida al jurado y a quienes decidieron que mi novela pasara a formar parte de los premiados con este galardón que te acerca a miles y miles de lectores.

IM: Como escritora, cómo aborda el hecho de sentarse delante de un papel en blanco y cómo es el proceso de creación del imaginario de unos personajes dentro de una historia que tiene un principio y un final.

MT: Para mí es un proceso largo y difícil. Tardo mucho en escribir porque corrijo constantemente y mi cabeza bulle todo el tiempo, de modo, que no soy la mejor compañía para nadie, pero por otra parte, escribir me produce unos niveles de felicidad imposibles de explicar.

IM: Dígame que está involucrada en un nuevo libro y confiese algún secreto sobre el mismo…

MT: Estoy involucrada en un nuevo libro, sí. Y sigo escribiendo con los pies sobre una maleta que tengo debajo de la mesa.